Acepta y ama tus miedos

Aceptar y amar miedo

 

LOS PLANES DEL INFIERNO

Cuenta una antigua leyenda desenterrada que, en el origen del mundo, se produjo una solemne reunión en el infierno. Allí estaban presentes todos los grandes demonios que tendrían la misión de declarar la guerra al hombre y entrar en batalla con él.

Estaba presente el Odio, con su aspecto de forzudo guerrero y su larga capa de rencor creando una tenebrosa estela tras de sí. A su lado lo escoltaba su mayor aliada, la Rabia, ágil y feroz como nadie, y siempre preparada para actuar en primera línea de fuego. Tras ella se situaron dos hermanas mellizas, la Tristeza y la Melancolía, ambas con su perversa y seductora belleza, dispuestas a engatusar al hombre con toda su astucia en cuanto la rabia se sintiera herida o derrotada.

También en primera fila se podía ver a la Envidia, con su forma de gusano y su destreza en el uso de las armas, especialmente de los deseos corrosivos. La Vanidad y el Complejo se situaban en extremos opuestos de la sala, pero no dejaban de mirarse con una estrecha y sospechosa complicidad. La Pena pasaba desapercibida a primera vista, pero todos apreciaban sus servicios para conseguir oscurecer y debilitar al enemigo sobre el que debían arrojarse, y para infectar de egoísmo insano a sus allegados. La Pereza ya era experta haciendo sonar su flauta de dulce y adormecedora melodía. Por supuesto, no faltaban la Culpa y la Vergüenza, con sus enormes mazas capaces de golpear hasta enroscar sobre sí mismo a cualquier ser humano. Y así, se podía ver allí a la Avaricia, a los Celos… y ¡cómo no!, a la Impaciencia, ya un tanto desesperada por que empezara la reunión.
Pero todos esperaban con devoción las instrucciones del Gran Señor de la Oscuridad, su inteligencia creadora: el Miedo. Cuando el Miedo se sentó en su trono miró con un infinito sentimiento de orgullo a todas sus criaturas, y les dijo:

– “Aunque combatiendo a tumba abierta soy capaz de multiplicarme y desdoblar mi poder, necesito de vosotros para formar un ejército incansable en la guerra contra el ser humano. Pero tenéis que saber que, si deseamos vencer, es preciso que todos sigamos el mismo plan: Tenemos que saltar dentro de cada hombre con la mayor prontitud, si es posible, pasando desapercibidos cuando aún sea un cachorro completamente indefenso. Para ello, nuestra estrategia preferente será acceder con sigilo desde los otros hombres ya conquistados y a los que se acerque con mayor confianza. No será difícil entrar en el campo de batalla. ¡Pero una vez allí –dijo alzando la voz el Miedo- debemos perseguirlo y azotarlo sin descanso en caso de que se rinda y retroceda, y confrontarlo aguerridamente si se nos opone, porque pocos hombres sabrán que en cualquiera de esas dos situaciones es donde alimentan nuestra fuerza!”.

Entonces hizo una breve pausa y, con un tono de voz profundo, añadió: “Pero apoyaos mutuamente y utilizad todas vuestras destrezas para impedir que, bajo cualquier concepto, el hombre siga avanzando mientras os ignora sin más cuando le ataquéis, porque entonces significa que está aprendiendo a aceptarnos, que está aprendiendo a amarnos, y sólo eso puede derrotarnos por completo”.

Libro Adicción al pensamiento AR de Pedro Jara Vera

5 comments on “Acepta y ama tus miedos”

    • El Eslabón Invisible Responder

      Gracias Nacho, el libro de Pedro es muy clarificador y ayuda a reflexionar con textos como este.
      Un abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*