Desactivando conflictos: Una agradable invitación

Padres e hijos

El pasado 2 de Abril, tuve la suerte de asistir al taller “Padres e hijos parte 1: como mejorar la relación” de Desactivando Conflictos.

 

Después de un tiempo de relación a través de las redes, por fin les puse cara a Olivia y Mario, escuche sus voces y me empape de parte de su sabiduría. Pues amablemente nos invitaron al taller que hacían en Canteras (justo pegado a Cartagena) y como padre y amante de nuevos conocimientos de introspección no pude negarme.

 

Olivia y Mario son una curiosa pareja, Olivia es una mujer tierna, amable, con una gran fuerza que saca en momentos clave y que usa para recalcar sus observaciones, a veces se sabe esconder y parece que no está, y luego surge con la presencia necesaria que todo lo llena y colma de valor. Mario sin embargo es fuerza a cada paso, su uso del teatro le lleva a lo que quizás se podría llamar sobreactuación, porque rebosa fuerza y convicción mas allá de lo imaginable. Adelanto que en el taller se habló del reparto de papeles y de la compensación de roles, quizás este juego sea fruto de ello.

 

Su trabajo lo realizan desde un ángulo desde el que nunca había mirado en un curso de crecimiento personal, el lingüista, cercano por la educación que nos la tiene presente hasta los 18 años y a través de la literatura, pero que luego, al menos en mi caso tiende a desaparecer. Me encantan los cambios de paradigma y este enfoque ya fue un buen aliciente.

 

Desde lo lingüista usan la Integración Bio-emocional como camino, se centran en las emociones. Sinceramente me enriqueció muchísimo esta visión. Tenía ganas de conocer más sobre la descodificación genética y aquí desde otro enfoque pude entrar en ese campo.

 

Vale, el taller y lo que aprendimos…. Lo principal, que no hace falta ser una mala madre o un mal padre para poder mejorar, todos éramos las mejores madres y padres, pero aun así, cuando recordábamos los momentos tensos con nuestros hijos, veíamos lugares de mejora.

 

Nos dividieron las áreas de aprendizaje por edades, desde cómo se aborda la concepción, pasando por el feto, aquí es muy importante lo que la madre trasmite al feto, pues nuestro cuerpo genera endorfinas o serotonina dependiendo de nuestro estado de ánimo, y claro, eso también le llega al feto en un momento en el que todo se está creando, y los estudios sobre la Epigenética nos dicen que no se leen igual las cadenas de ADN dependiendo del medio en el que se desarrolle.

 

Nos hablaron de que durante la primera hora después de nacer se desarrolla de forma natural la capacidad afectiva, y que el contacto con la piel de la madre y el oír su corazón son claves. Obviamente un niño de incubadora también lo aprende, pero llevaría mucho trabajo hecho de la otra manera.

 

Nos hablaron de cada etapa, hasta los tres años, hasta los cinco etc… Importante saber en qué etapa esta un niño para no luchar contra la naturaleza. Un ejemplo que pusieron fue que hasta que no salen los dientes de adulto, desde la teoría de la Integración Bioemocional, no está capacitado el niño para aprender, sino solo a jugar (que bien mirado es una buena forma de aprender)

 

Mario nos resumió muchos de los comportamientos de los hijos como luchas de poder, donde se prueban y su objetivo es saber si pueden llegar a conseguir lo que quieren. Sin duda en una etapa de aprendizaje es de esperar. Nos hablaron de los roles, si un hermano adopta un rol de frialdad, no es raro que el siguiente sea muy cariñoso, por que el rol de frio ya lo había cogido otro. Eso pasa con la rebeldía, incluso con la sensibilidad o cualquier otra característica. Es lógico, lo mismo pasa en los grupos de trabajo, se tienden a ocupar los roles que no se están atendiendo. Lo curioso es que no solemos ser conscientes de ello y eso nos limita.

 

Hicimos un ejercicio donde debíamos representar el rol predominante en nuestra infancia, y de esta forma ver si podíamos encuadrarlo en una de estas tres acciones, atracción, paralisis o huida, dado que son los resultados que nos provocan nuestras emociones. Está claro que nuestra infancia en un coctel de todas, pero buscar la predominante nos ayuda a conocernos, y sobre todo, el objetivo era trasladarlo a nuestro hijo, si lo conocemos es más fácil comunicarnos con él. Aquí ya buceamos un poco en esas emociones que nos hacían coger ese rol.

 

Hubo otro ejercicio maravilloso, a mí que me cuesta reconocer mis emociones y hablar de ellas, me encanta hacer estos ejercicios para ir resolviendo ese problema. El ejercicio era pensar en eso que hace nuestro hijo que guardaríamos en una cajita par recordarlo toda la vida, eso que nos hace estar orgullosos de él y recordándolo mirar a nuestro cuerpo, donde notábamos la alegría, y expenderla por todo el cuerpo. Es algo que da tanta paz que solo por eso ya merecía la pena ir.

 

Vale, pero el ejercicio continua, ahora hay que recordar el momento de tensión con nuestro hijo, esa lucha donde nos perdemos y buscar su frase más repetida, y la nuestra. Ahora, volviendo al momento de antes de paz y pecho inflamado de orgullo por nuestro hijo, el compañero de al lado nos dice la frase que nosotros le decimos a nuestro hijo (se la hemos dicho previamente) al odio, y vemos el efecto que nos supone en el cuerpo. Es duro, muy duro ver como lo que decimos paraliza, te saca de ese bienestar y te frustra. Es importante que la frase que siempre decimos lo hacemos en un contexto y con una entonación que el dan más fuerza aun, este ejercicio nos regala saber cómo le afecta nuestra frase a nuestro hijo, y la posibilidad de cambiarla. Hicimos trabajar a las neuronas espejo.

 

Hicimos mas ejercicios, donde el grupo se relaciono, donde afloraron emociones y donde las fuimos conociendo. Nos hablaron de muchos más temas interesantísimos, se nota que no dejan de aprender, y que lo integran en su vida, nos hablaron de su infancia, de sus carencias y de cómo las resolvieron, siendo un ejemplo perfecto de muchas explicaciones.

 

En definitiva, una mañana de sábado muy bien empleada, que me aporta muchísimo para conocerme, que le aporta muchas mejorías a mi rol de padre y a la comunicación con mi hija. Muchísimas gracias Olivia y Mario por hacerme participe, a Ubalda por organizarlo, y al resto de compañeros por darse tanto que nos servían para sacar de nosotros recuerdos y emociones propias.

La imagen es de simpleinsomnia  en Flickr

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